La
resistencia charrúa
Desde
fines del siglo XVI y hasta bien avanzado el siglo XVIII, el actual territorio
de Entre Ríos era designado con una vaga expresión geográfica.
Durante largo tiempo se desconoció la naturaleza y la extensión
de su territorio, cubierto por el monte en su casi totalidad y aislado
entre dos cursos de agua, circunstancia que terminó decidiendo
su denominación toponímica. Sus pobladores originarios pertenecían
a tres grandes etnias: los chaná-timbúes, los guaraníes
y los charrúas. Eras nómadas, vivían de la caza y
de la pesca o practicaban una rudimentaria agricultura de azada. Al fundar
la ciudad de Santa Fe en 1573, Juan de Garay adjudicó a su Cabildo
jurisdicción sobre "la otra banda del Paraná",
donde repartió tierras entre sus compañeros. Éstos
fueron los primeros pobladores blancos de la región, y quienes
introdujeron la ganadería y planificaron estancias. En 1617, la
recién creada Gobernación del Río de la Plata, con
asiento en Buenos Aires, comenzó a conceder diversas mercedes en
estas tierras.
Los charrúas fueron quienes opusieron la mayor resistencia al avance
de los conquistadores. Sucesivas expediciones punitivas culminaron a mitad
del siglo XVIII con el exterminio de los charrúas. El traslado
de los prisioneros a Cayastá y el éxodo de los sobrevivientes
a la Banda Oriental del Uruguay decidieron que el territorio entrerriano
quedase libre de la presencia hostil del indio.
A unos 30 km de Concepción del Uruguay se levanta el Palacio San
José, residencia del general Urquiza durante los últimos
años de su vida. Por sus bellos patios, sus frescos pasillos y
su capilla decorada por el pintor uruguayo Juan Manuel Blanes también
se pasearon otras figuras de la historia nacional, como Domingo Faustino
Sarmiento y Bartolomé Mitre.
Nace
Paraná
En torno a una modesta capilla y de manera espontánea, a comienzos
del siglo XVIII se formó un primer núcleo urbano en la Bajada
del Paraná. La capilla se transformó en parroquia el 25
de octubre de 1730. Luego de la derrota del indio, pobladores criollos
avanzaron hacia el interior del territorio. Hacia 1777 ya se reconocen
partidos en la zona, a cargo de comandantes. Desde entonces, el territorio
apareció dividido en dos grandes regiones: la costa del Paraná,
aún subordinada al Cabildo de Santa Fe, y la costa del Uruguay,
con autoridades propias, pero dependientes de las de Buenos Aires.
El coronel Tomás de Rocamora, fundador en 1783 de los pueblos de
Gualeguay, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, es el
primero que utilizó el nombre de Entre Ríos como un probable
ente autónomo, señalando que podría ser "la
mejor provincia de esa América". En su correspondencia con
el virrey Vértiz, Rocamora insiste en hablar del "Partido
General de Entre Ríos".
El Parque y Reserva Nacional El Palmar fue creado en 1966 para salvaguardar
los palmares de yatay que, hasta fines del siglo pasado, prosperaban al
este de Entre Ríos. El parque alberga también diversas ruinas
históricas de la época de la evangelización llevada
a cabo por los jesuitas.
La
independencia
Después de 1810, la denominación de "Entre Ríos"
siguió siendo imprecisa. La Asamblea General Constituyente de 1813
elevó a Paraná a la categoría de villa, entre otros
motivos para sustraer la región de la creciente influencia de Artigas.
Tras la derrota del Espinillo, sufrida el 22 de febrero de 1814 por las
fuerzas del Directorio ante José Eusebio Hereñú,
lugarteniente del caudillo oriental, el 23 de abril de ese año
se declaró la independencia de "los pueblos todos del Entre
Ríos". Sin embargo, el 10 de septiembre de 1814, en una hábil
maniobra política, el director supremo Gervasio A. de Posadas proclamó
tanto a Entre Ríos como a Corrientes provincias, regidas por gobernadores
intendentes sujetos a la autoridad suprema del Estado. Sin embargo, el
oportunismo de la medida adoptada por Posadas no convenció a los
entrerrianos, quienes impidieron que los tres gobernadores designados
sucesivamente pudiesen asumir.
En 1860, Concepción del Uruguay se convirtió en capital
de la provincia. Veintitrés años más tarde, la capitalidad
fue trasladada a la ciudad de Paraná.
La
república de Entre Ríos
Así, a partir de 1814, Entre Ríos fue regida por los comandantes
designados por Artigas. En 1819, el cargo recayó en Francisco Ramírez.
Luego de su triunfo sobre los ejércitos del Directorio en Cepeda
y de suscribir el Tratado del Pilar, Ramírez se desentendió
de su antiguo jefe, el caudillo oriental, y se arrogó el cargo
de gobernador de Entre Ríos. En 1820, tras derrotar militarmente
a Artigas, Ramírez también se desentendió de Buenos
Aires y se proclamó Jefe Supremo de la República de Entre
Ríos, cuya jurisdicción extendió a los territorios
de Misiones y Corrientes. Suprimió los cabildos y delimitó
departamentos a cargo de comandantes. Sin embargo, un año después,
el 10 de julio, la muerte frustró sus planes y la República
entrerriana se desmoronó rápidamente.
La
provincia entrerriana
Tras la muerte de Ramírez, dos movimientos revolucionarios estallaron
casi simultáneamente en Corrientes y Paraná, y devolvieron
a ambas provincias su autonomía. El 10 de diciembre de 1821, una
asamblea de diputados reunida en Paraná designó gobernador
al coronel Lucio Mansilla. De esa decisión data la existencia de
la provincia de Entre Ríos con todos los atributos de un organismo
institucional autónomo. La villa de Paraná fue designada
capital, residencia del gobernador y del congreso; lo sería sólo
hasta 1854.
Después
de Caseros
Tras
derrotar a Rosas, Urquiza echó las bases de la organización
nacional. La Constitución Nacional de 1853, por él promulgada,
estableció la capital federal en Buenos Aires. Sin embargo, al
separarse esta ciudad del resto del país, el primer presidente
de la Confederación Argentina estableció la capital en Paraná
y declaró, a Entre Ríos, Territorio Federalizado de la Capital.
Fue el único caso en la historia argentina en que una entidad autónoma
desapareció para ceder su aparato administrativo al poder nacional.
Esta circunstancia llegó a su fin por ley del 3 de octubre de 1858.
Paraná siguió siendo capital interina de la Confederación,
pero una asamblea constituyente debería dictar una Constitución
provincial. Conflictos con Buenos Aires postergaron más de un año
el cumplimiento de la ley. Por fin, la Constitución del 2 de abril
de 1860 restauró las instituciones provinciales y estableció
la capital en Concepción del Uruguay, que conservó dicha
jerarquía durante 23 años. El 14 de agosto de 1883, el gobernador
Eduardo Racedo convocó a una convención constituyente y,
tras realizar grandes reformas a la Constitución de 1860, se restituyó
la capitalidad a Paraná. De este modo se puso fin a una larga disputa,
cuya única huella actual es la humorística rivalidad entre
los pobladores de una y otra ciudad.
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